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Utrera, Capital del Flamenco.


...joder', ¿A dónde va el mundo? Ahora hay que mover el culo en tierra santa capitalista para escuchar el buen flamenco; Mickey no creía lo que escuchaban sus orejas. "La Ferme du buisson", escenario nacional de Marne la Vallée.
Por una noche, ardiente y « Duende.» ¿Lo habremos visto todo?
Minnie debió sentir temblar su Silicona Valley, ¡halley! cuando el gitano empezó su sismo con la guitarra... ¿"Guitarra"? instrumento no sólo de cuerdas sino también de percusión.
Tal vez, estamos sentados ahí en el teatro: apaguen sus portables, manténgase atentos, guarden silencio, ¡Como no! Las tonterías de las costumbres: la sala oscura, la luz sobre el escenario y Brecht no sirvió para nada.
Sin embargo, una novedad: esta vez los actores no representan un rol, ellos simplemente ponen en escena su cotidianidad, su más simple cotidianidad, tres familias d'Utrera, frontera géo-política local y obligada entre Sebiya y Granada, cuna de las cantaoras Bernarda y Fernanda.
Cruce de familias poco numerosas habitadas por el "Duende", los Pinnini, los Pena y los Perrate nos ofrecen sus espectáculos: cantos, baile, toque, palmas y pitos...
Estamos en el teatro y lógicamente todo esto me recuerda un ejercicio de Antoine Vitez: "Le Cercle des passions" (El circulo de las pasiones). Trazamos un círculo con una tiza en el suelo, los actores se agrupan alrededor, y el que decide entrar debe actuar de una manera exagerada, una de las pasiones humanas.
¡Que curiosa la raza de los actores!
Y que decir de los andaluces, de los ¡Gitanos!
Entre ellos, es el arte del ritmo de los pasiones en los límites de sus excesos, debemos entrar en el círculo de los pasiones para poder hacer una demostración: Marabarista, fanfarronerías, payasearías, es como un "empuja-pasiones", como cuando se sirve un "aguardiente-café", y queda un sabor de ron en el café.
Ninguna timidez está permitida, la vida es bien corta para ser tímido.
El escenario no es exactamente como la vida y sin embargo es la vida misma, el círculo está formado de sonido y ritmo, de complicados papillos de manos, invectivas ¡venga! Gritos de todo tipo, motivaciones, presiones, "empuja-pasiones", como una especie de coro griego.
Un tipo de queja: Que nos da, Tiritiritiritri...!
O del typo narrativo: ¡hourra! ¡Pero deja esa mujer! ¡Cálmate! ¡Enójate! ¡Mueves esas caderas! ¡Bésala! ¡Haz sonar esa guitarra! ¡Tienes razón! ¡Lo sabía! ¡Te lo dije! ¡Vivan los gitanos! ¡Atrapa el Duende! ¡Viva Utrera!...y dentro de este círculo, justo en medio de los "invectivas", hay una guitarra, las voces, el baile, llevados al extremo por el ¡coro!
Entonces Marne La Vallée se encuentra con el Duende durante una noche y esa noche, en el círculo de los pasiones, en los límites del exceso jugava una banda de bandilleros: Pepa la de Quintin,  Curro Fernández,   El Galli, Jesule de Utrera, Mercedes Peña, Manolito Pelusa, Antonio Maria  Rafael Rodríguez, Antonio  Gamez. Me gustaría preguntarles a esa gente de mala vida, si Mario Bois, tiene algo de razón o no cuando escribe: "El mundo del Flamenco es indiferente al mundo, el esta de cara al interior, animado por una fuerza centrípeta..."
Admitamos que él tiene razón, desde cuando, ¿Desde siempre?
Seguramente que no, el flamenco es una música bastarda sobre 5 o 6 generaciones antes de llegar a su raza pura, antes era abierto: la máquina de integración máxima, la esponja, la caravana.
Debemos recordar que según las últimas informaciones, los gitanos vienen del norte de la India, actual Radjastan (¿Pero no vienen ellos de un lugar aún más lejano?) de donde ellos partieron, dejando huellas de inmigración desde el Siglo V.
Ellos recogen de aquí e de allá, conservando lo mejor y excluyendo el resto.
En Persia ellos encuentran Omar Khayyâm cuyo buen pesimismo dejara rostros en el canto gitano y sus coplas.
Estos nómadas sin religión, pero cargados de supersticiones, sobre todo esa: "Nunca cultivar dos veces, la misma tierra", de ahí que les pica el culo.
Algunos de ellos giraron hacia Egipto, otros van hacia Turquía, a Europa y también hacia Paris, Bordeaux, Madrizzz ...y luego llegan a una tierra que pronto será tierra santa, Andalucía, mi amor.
Aquellos que pasaron por Egipto los alcanzan, y es lógico. Los gitanos, maravillosamente marcados con el sello de las fronteras sucesivas, nunca habían encontrado una tierra tan bella: arte de vida tan seductora, acogida calurosa, clima propicio para los fiestas al aire libre y sin fin, y luego, la gente paga bien ellos pueden vivir fácilmente de su música y únicamente de su música.
Aquí también hay árabes, judíos, algunos españoles, artistas venidos de todas partes, y todos ellos quedaron enamorados de este punto preciso del mundo.
Porque ocultarlo por más tiempo, los gitanos no son más que infames ¡ladrones!
Como prueba:
Hay algo de "Zambras" arabo-musulmana en la Bulería.
Hay algo de "raga" de la india en la base modal del Flamenco, en las "bases obstinadas" como una cabeza de gitano.
Hay algo de teatro baliano en sus bailes de gallos y de pavos.
La historia del Flamenco es una clase de elogio del desvío, del robo y del plagio.
A Lautréamont, lo sé por fuentes montevideanas, le gustaba mucho el Flamenco.
Los gitanos se instalan en tierra de espíritu sano hacia 1440...
Ellos van así a acumular la música y los ritmos que vibran en el aire andaluz e inventar uno de los géneros musicales más directos y más sabios del mundo, el Flamenco, no solo música, sino también baile, fiestas, poesía y arte de vivir.
Por un lado, El Khalife de Córdoba, Alfonso el Sabio del otro, dos grandes amantes del arte y de la música, todo está bien, los gitanos yerran libremente en el aire, todo va bien, mas o menos, los judíos "à tort et à travers", todo optimo, mas o menos, y luego todo esta mal, España pierde su grandor, se siente en peligro, tiene miedo, decide expulsar los árabes, "vade retro Grisu-Gristo", los árabes empacan, vuelve a su casa.
Pero ¿qué hacer con los judíos y los gitanos?
¡Convertirlos o condenarlos!
El eterno retorno de los tristes ¡rituales sanguinarios!
Los Judíos y los gitanos comparten la funesta costumbre de concentrar en ellos el odio más grande;
Los hombres libres provocan involuntariamente el desprecio en aquellos que creían que también habrían podido serlo.
De allí, la costumbre de los gitanos de esconder sus festejos; solo hasta 1783, con Carlos III, los gitanos hallan un poco de libertad de movimiento. Pero, la costumbre ha sido interiorizada, el Flamenco se encierra y fatalmente, evoluciona a pasos lentos, incluso se aproxima más a un folklore que huele a muerte, lengua muerta, latín de Iglesia vacía.
Pero llega de Falla quien organiza concursos, García Lorca hace todo lo posible, sin contar con los anónimos, que no se cansan de cantar, tocar las palmas, bailar, porque todo eso tiene su razón de ser.
Yo imagino que hay, a partir de aquí, una mayor violencia y no sin razón.
Es así como, también y sobre todo, que esta mayor violencia me ata particularmente al flamenco y a todos aquellos que no terminan de escribir coplas para cantar...
"Quien sufre, / que venga a verme, / cuando él parta, / él se sentirá mejor"
El placer está en la rabia y en el reproche.
"Yo soy un cadáver vacío, / colgado a un muro..."
Cuando lo pienso me doy cuenta: "no soy nada, / soy un mueble viejo, / recostado en un muro."
Sensualidad andaluza y no solamente andaluz, sino particularmente: "labio de limos azucarados, / senos de crema de almendra, / ¿quién se comerá todo eso?"
La fiesta del exceso, el círculo de las pasiones, volvemos, porque es necesario expresarlo "Una danza enrabiada", como lo había podido apreciar Custine, exactamente como una rabia de perro.
El flamenco nos obliga a salir de la simple contemplación admirativa; hay que actuar, reactuar, interactuar para poder comprender lo que se escucha.
"Ellos vendrán a matarme, dice una copla, si ellos se enteran de que tu cantas para cualquiera"
Se trata de no ser cualquiera
Se trata de ser su propio dueño
Se trata de comprender los papillos de mano, de una complejidad rítmica, vivaldiana, no son aplausos de Jazz: ¡gracias! ¡Gracias!. No, tampoco son los pregrabados ¡Bravo! Que como órdenes se imponen en los estudios de televisión. Se trata de comprender que es música y ¡mucho más!
Síncope, contratiempo, complejidad, violencia, "invectives", apoyo musical y amical
En tanto que las modulaciones de los cantantes me dicen algo acerca del hecho de Ser.
En tanto que la severidad erótica de la bailarinas me hiciera "Me hagan exitar.
En tanto que ellas levantaran cada vez mas sus faldas, y aun cada vez más, nunca lo suficiente.
En tanto que sea permitido ser un hombre, yo seré el gallo, como manolito de Utrera.
En tanto que este canto y lo que se canta tiene una razón de ser para mí.
Como decía Lorca en "La Casada infiel", traducción de Guy Debord, "Me porté como quien soy. /Como un gitano legítimo."
Y el flamenco, lógicamente, siempre ha representado para mí la sublimación musical, de la más grande independencia.
Para decirlo como Debord a propósito de las "Coplas" de Manrique "Lo más bello sin duda es esta lección, indirectamente enunciada, que hay que combatir "su verdadero rey" que es ese que hemos hecho nosotros-mismos" El Flamenco no canta otra cosa.

Nunzio d'Anninale.

(Traduction d'Angélica Montes et Andrea quintero )


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